Las habitaciones pequeñas suelen tener un problema: una única luz de techo que lo aplana todo. La solución no es más brillo, sino más fuentes de luz, colocadas a menor altura y con una luz más cálida.
Piense en tres capas
Una buena iluminación se basa en capas. La luz ambiental llena la habitación, la luz de tarea le ayuda a leer o trabajar, y la luz de acento añade profundidad. En un espacio pequeño, suele bastar con una lámpara de techo con regulador de intensidad, una lámpara de lectura y una luz tenue.
Apueste por tonos más cálidos y una altura menor
Las bombillas de unos 2700 K resultan relajantes por la noche. Las lámparas colocadas a la altura del asiento dirigen la mirada a través de la habitación en lugar de hacia el techo, lo que hace que las paredes parezcan estar más lejos.
Deje que una lámpara sea la protagonista
Una lámpara de mesa escultural puede ser el punto focal de toda una habitación. Colóquela donde pase sus tardes, asegúrese de que sea regulable y apague la luz del techo después del atardecer.
Empiece con un cambio esta misma noche: apague la luz principal y vea cómo se siente la habitación con una sola lámpara.